PEDID Y SE OS DARÁ (Mt 7, 7)
Mis peticiones, a veces, no son atendidas, Padre; así haciéndome esperar, me abres al verdadero don.
¿Quién hay, por disparatado que sea, que cuando pide a una persona grave no l
leva pensando cómo la pedir, para contentarle y no serle desabrido, y qué le ha de pedir, y para qué ha menester lo que le ha de dar, en especial si pide cosa señalada, como nos enseña que pidamos nuestro buen Jesús? Cosa me parece para notar. ¿No pudierais, Señor mío, concluir con una palabra y decir: -dadnos, Padre, lo que nos conviene-, pues a quien tan bien lo entiende todo, no parece era menester más?
¡Oh Sabiduría eterna! Para entre Vos y vuestro Padre esto bastaba, que así lo pedisteis en el huerto; mostrasteis vuestra voluntad y temor, mas dejásteisos en la suya. Mas a nosotros conocéisnos, Señor mío, que no estamos tan rendidos como lo estabais Vos a la voluntad de vuestro Padre, y que era menester pedir cosas señaladas para que nos detuviésemos en mirar si nos está bien lo que pedimos, y si no, que no lo pidamos. Porque, según somos, si no nos dan lo que queremos, con este libre albedrío que tenemos no admitiremos lo que el Señor nos diere; porque, aunque sea lo mejor, como no vemos luego el dinero en la mano, nunca nos pensamos ver ricos.
¡Oh, válgame Dios, qué hace tener tan dormida la fe para lo uno y lo otro, que ni acabamos de entender cuán cierto tendremos el castigo ni cuán cierto el premio! Por eso es bien, hijas, que entendáis lo que pedís en el Paternóster, para que, si el Padre Eterno os lo diere, no se lo tornéis a los ojos, y penséis muy bien si os está bien, y si no, no lo pidáis, sino pedid que os dé Su Majestad luz; porque estamos ciegos y con hastío para no poder comer los manjares que os han de dar vida, sino los que os han de llevar a la muerte, y ¡qué muerte tan peligrosa y tan para siempre!
(Santa Teresa De Jesús. Camino de Perfección, 30, 1-3)
Sea el Señor tu delicia, y él te dará lo que pide tu corazón. Confía en él, y él actuará. Descansa en el Señor y espera en él (Sl 36, 4-5.7).
jueves, 25 de febrero de 2010
Cuaresma con los santos del Carmelo - Jueves de la 1er semana- Sta. Teresa de Jesus
Cuaresma con los santos del Carmelo - Miercoles de la 1er semana - Sta. Teresa de Jesus
ELLOS SE CONVIRTIERON (Lc 11, 32)

Todo el tiempo pasado lejos de ti, no es un tiempo para ti. Llama a la puerta de mi corazón, Señor, muévelo con tu amor para que se vuelva a ti.
Pasaba una vida trabajosísima, porque en la oración entendía más mis faltas. Por una parte me llamaba Dios; por otra, yo seguía al mundo. Me daban gran contento todas las cosas de Dios; me tenían atada las del mundo. Parece que quería concertar estos dos contrarios tan enemigo uno de otro- como es vida espiritual y contentos y gustos y pasatiempos sensuales. En la oración pasaba gran trabajo, porque no andaba el espíritu señor sino esclavo; y así no me podía encerrar dentro de mí (que era todo el modo de preceder que llevaba en la oración) sin encerrar conmigo mil vanidades.
Pasé así muchos años, que ahora me espanto qué sujeto bastó a sufrir que no dejase lo uno o lo otro. Bien sé que dejar la oración no era ya en mi mano, porque me tenía con las suyas el que me quería para hacerme mayores mercedes.
¡Oh, válgame Dios, si hubiera de decir las ocasiones que en estos años Dios me quitaba, y cómo me tornaba yo a meter en ellas, y de los peligros de perder del todo el crédito que me libró! Yo a hacer obras para descubrir la que era, y el Señor encubrir los males y descubrir alguna pequeña virtud, si tenía, y hacerla grande en los ojos de todos, de manera que siempre me tenían en mucho. Porque aunque algunas veces se traslucían mis vanidades, como veían otras cosas que les parecían buenas, no lo creían.
Y era que había ya visto el Sabedor de todas las cosas que era menester así, para que en las que después he hablado de su servicio me diesen algún crédito, y miraba su soberana largueza, no los grandes pecados, sino los deseos que muchas veces tenía de servirle y la pena por no tener fortaleza en mí para ponerlo por obra.
¡Oh Señor de mi alma! ¡Cómo podré encarecer las mercedes que en estos años me hicisteis! ¡Y cómo en el tiempo que yo más os ofendía, en breve me disponíais con un grandísimo arrepentimiento para que gustase de vuestros regalos y mercedes! A la verdad, tomabais, Rey mío, el más delicado y penoso castigo por medio que para mí podía ser, como quien bien entendía lo que me había de ser más penoso. Con regalos grandes castigabais mis delitos.
(Santa Teresa De Jesús. Vida 7, 17-19)
Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: Confesaré al Señor mi culpa, y tú perdonaste mi culpa y mi pecado (Sl 31, 5).
martes, 23 de febrero de 2010
Cuaresma con los santos Carmelitas- Martes de la 1er semana - Sta. Teresa de Jesus.
ORAD ASÍ... PADRE NUESTRO (Mt 6, 9)

Por tu Hijo nos revelas que Tú eres nuestro Padre, que somos hijos tuyos, que yo soy el pequeño
sobre el que velas y que te ama. Padre nuestro que estás en los cielos.
¡Oh Señor mío, cómo parecéis Padre de tal Hijo y cómo parece vuestro Hijo hijo de tal Padre! ¡Bendito seáis por siempre jamás!
¡Oh Hijo de Dios y Señor mío!, ¿cómo dais tanto junto a la primera palabra? Ya que os humilláis a Vos con extremo tan grande en juntaros con nosotros al pedir y haceros hermano de cosa tan baja y miserable, ¿cómo nos dais en nombre de vuestro Padre todo lo que se puede dar, pues queréis que nos tenga por hijos, que vuestra palabra no puede faltar? Obligáiste a que la cumpla, que no es pequeña carga, pues en siendo Padre nos ha de sufrir por graves que sean las ofensas. Si nos tornamos a El, como al hijo pródigo hanos de perdonar, hanos de consolar en nuestros trabajos, hanos de sustentar como lo ha de hacer un tal Padre, que forzado ha de ser mejor que todos los padres del mundo, porque en El no puede haber sino todo bien cumplido, y después de todo esto hacernos participantes y herederos con Vos.
Al menos bien veo, mi Jesús, que habéis hablado, como Hijo regalado, por Vos y por nosotros, Y que sois poderoso para que se haga en el cielo lo que Vos decís en la tierra. Bendito seáis por siempre, Señor mío, que tan amigo sois de dar, que no se os pone cosa delante.
Pues ¿paréceos ahora que será razón que, aunque digamos vocalmente esta palabra, dejemos de entender con el entendimiento, para que se haga pedazos nuestro corazón con ver tal amor? Pues ¿qué hijo hay en el mundo que no procure saber quién es su padre, cuando le tiene bueno y de tanta majestad y señorío? Aun si no lo fuera, no me espantara no nos quisiéramos conocer por sus hijos, porque anda el mundo tal que si el padre es más bajo del estado en que está el hijo, no se tiene por honrado en conocerle por padre.
¡Oh, válgame Dios! y que hay aquí en qué os consolar, que por no me alargar más lo quiero dejar a vuestros entendimientos; que por disparatado que ande el pensamiento, entre tal Hijo y tal Padre forzado ha de estar el Espíritu Santo, que enamore vuestra voluntad y os la ate tan grandísimo amor, ya que no baste para esto tan gran interés.
(Santa Teresa De Jesús. Camino 27)
Encontré a David mi siervo. El me invocará: Tú eres mi padre, mi Dios, mi roca salvadora, y yo lo nombraré mi primogénito (Sl 88, 21.27-28)
lunes, 22 de febrero de 2010
Cuaresma con los santos del Carmelo - Lunes de la 1ra semana de Cuaresma. B. Francisco Palau
HACEDLO A UNO DE ESTOS PEQUEÑOS (Mt 25, 40) 
La simpatía no es caridad, pero puede conducir a ella. Condúceme, Señor; más allá de las apariencias. Conviene salir de la casa del amor propio espiritual para ser toda de Dios y en Dios. La oración por las necesidades de la Iglesia sea corta y frecuente y, en lo demás, ocúpate del bien de los prójimos. Ocuparte en bien de los otros por Dios es cuidar de Dios, y cuidar de Dios en su cuerpo moral, es ser en verdad de Dios. Para la vida solitaria es necesario tener gran comercio con Dios, relativo a los asuntos de la salvación de los hombres. Eso es lo último de la perfección. Ora a ratos por las necesidades del cuerpo llagado de Jesucristo y ocúpate enteramente en la salvación de los otros. Ese es tu camino. Ocupándote del bien de los otros, ordenarás tus fuerzas, tus virtudes, tu tiempo, tu vida a la salvación del prójimo. Estas virtudes, para que sean verdaderas perlas y piedras preciosas que brillen en el templo de Dios, es necesario que pasen por manos de muchos artífices que las pulirán al fuego y a golpes de martillo. Quiero decir, que para que lo que hacemos en bien de los otros sean virtudes sólidas, es necesario que concurran muchas circunstancias que las hagan buenas. 
Ten siempre ante tus ojos que la perfección consiste en el cumplimiento del precepto del amor: Amar a Dios y a nuestros prójimos. No olvides que, en cuanto al amor del prójimo, los que más hacen son aquellos que con el tiempo y con grandes trabajos se han hecho dignos de asistir a aquel gran consejo, compuesto en el cielo, de los ángeles de la primera jerarquía y de aquellos espíritus de la Iglesia militante que asisten a él para el arreglo de los asuntos de la salvación de los hombre.
Para ser admitida en él es necesario te ejercites en la salvación de los prójimos, haciendo por ellos obras de caridad: hazles bien, no les hagas mal; aquí tienes los preceptos de la ley que has de meditar y practicar.
(Beato Francisco Palau, Carta 4. Obras Selectas, pp. 638-639)
Yo daré gracias al Señor con voz potente, lo alabaré en medio de la multitud: Porque se puso a la derecha del pobre, para salvar su vida de los jueces (Sl 108, 30-31)
domingo, 21 de febrero de 2010
Cuaresma con los santos del Carmelo - 1er Domingo de Cuaresma - S Juan de la Cruz
PARA SER TENTADO (Mt 4,1)
Si las pruebas purificadoras del camino verifican mi amor por tí, entonces conoceré la íntima unión contigo.
¡Oh almas que queréis andar seguras y consoladas en las cosas del espíritu! Si supiéseis cuánto os conviene padecer sufriendo para venir a esa seguridad y consuelo, y cómo sin esto no se puede venir a lo que el alma desea, sino antes volver atrás, en ninguna manera buscariais consuelo ni de Dios ni de las criaturas; mas antes llevaríais la cruz, y, puestos en ella, querríais beber allí la hiel y vinagre puro (Jn 19, 29), y lo hariais a grande dicha, viendo cómo, muriendo así al mundo y a vosotros mismos, viviríais a Dios en deleites de espíritu y, si sufriendo con paciencia y fidelidad lo poco exterior, mereceríais que pusiese Dios los ojos en vosotros para purgaros y limpiaros más adentro por algunos trabajos espirituales más adentro, para daros bienes más adentro.
Porque muchos servicios han de haber hecho a Dios, y mucha paciencia y constancia han de haber tenido por él, y muy aceptos han de haber sido delante de él en su vida y obras a los que él hace tan señalada merced de tentarlos más adentro, para aventajarlos en dones y merecimientos, como leemos del santo Tobías (Tob 12, 13), a quien dijo san Rafael: Que, porque había sido acepto a Dios, le había hecho aquella merced de enviarle la tentación que le probase más, para engrandecerle más. Y así, todo lo que le quedó de vida después de aquella tentación, lo tuvo en gozo, como dice la Escritura divina (14, 4). Ni más ni menos vemos en el santo Job que, en aceptando que aceptó Dios sus obras delante de los espíritus buenos y malos, luego le hizo merced de enviarle aquellos duros trabajos para engrandecerle después mucho más, como hizo multiplicándoles los bienes en lo espiritual y temporal (Job 1, 2; 42, 12).
De la misma manera lo hace Dios con los que quiere aventajar según la ventaja principal, que los hace y deja tentar para levantarlos todo lo que puede ser, que es llegar a la unión con la sabiduría divina, la cual, como dice David (Sal 11, 7), es plata examinada con fuego, probada en la tierra, es a saber, de nuestra carne, y purgada siete veces, que es lo más que puede ser. Y no hay para qué detenernos más aquí en decir qué siete purgaciones sean éstas y cuál cada una de ellas para venir a esta sabiduría, y cómo las responden siete grados de amor en esta sabiduría, la cual todavía le es al alma
como esta plata que dice David, aunque más unión en ella tenga; mas en la otra le será como oro.
Conviénele, pues, al alma mucho estar con grande paciencia y constancia en todas las tribulaciones y trabajos que la pusiere Dios de fuera y de dentro, espirituales y corporales, mayores y menores, tomándolo todo como de su mano para su bien y remedio, y no huyendo de ellos, pues son sanidad para ella, tomando en esto el consejo del Sabio (Ecle 10, 4), que dice: Si el espíritu del que tiene la potestad descendiere sobre ti, no desampares tu lugar (esto es, el lugar y puesto de tu probación, que es aquel trabajo que te envía); porque la curación dice hará cesar grandes pecados, esto es, cortarte ha las raíces de tus pecados e imperfecciones, que son los hábitos malos, porque el combate de los trabajos y aprietos y tentaciones paga los malos hábitos malos e imperfectos del alma y la purifica y fortalece. Por lo cual el alma ha de tener en mucho cuando Dios la envía trabajos interiores y exteriores, entendiendo que son muy pocos los que merecen ser consumados por pasiones, padeciendo a fin de tan alto estado.
(San Juan De La Cruz. Llama de amor viva, 2, 28-30)
Lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la ribulación, lo defenderé, lo glorificaré (Sl 90, 14-15)
sábado, 20 de febrero de 2010
Cuaresma con los santos de Carmelo - Sabado despues de ceniza - Isabel de la Trinidad
LOS PECADORES... QUE SE CONVIERTAN (Lc 5, 32)
Ante el abismo de mi pobreza, Tú me haces descubrir, Señor; la grandeza de tu amor que me libera. ¿Cómo no realizar actos de adoración cuando nos sumergimos en el abismo de la misericordia y cuando nuestra alma contempla el hecho de que Dios ha borrado nuestros pecados?. El lo ha dicho: Soy yo quien borro tus pecados y no me acuerdo más de tus rebeldías (Is. 43, 25).
El Señor, impulsado por su misericordia, ha querido que nuestros pecados actúen contra ellos mismos y ha descubierto el medio de que nos sean útiles, poniéndolos en nuestras manos como instrumentos de salvación. Pero esto no debe disminuir para nada nuestro temor de pecar, ni nuestro dolor de haber pecado. De todos modos, nuestros pecados se han convertido para nosotros en fuente de humildad...
Cuando el alma considera en el fondo de su ser, con ojos abrasados de amor, la inmensidad divina, su fidelidad, sus pruebas de amor, sus beneficios que nada pueden añadir a su felicidad, y luego, contemplándose a sí misma, ve las ofensas que ha cometido contra la inmensidad de Dios, retorna al fondo de su propio ser despreciándose tan profundamente que no sabe cómo detestar su culpa.
Lo mejor que puede hacer es lamentarse ante el Señor, su amigo, de su incapacidad de desprecio para humillarse tanto como ella quisiera.
Si alguien me dijera que haber tocado el fondo es sumergirse en la humildad, yo nunca se lo desmentiría. Me parece, sin embargo, que estar inmerso en la humildad es sumergirse en Dios, pues Dios es el fondo del abismo... por eso la humildad como la caridad es siempre susceptible de perfección.
Puesto que ese fondo de humildad es el vaso que se necesita, el vaso capaz de recibir la gracia divina y donde Dios quiere verterla, seamos humildes.
El humilde ni elevará a Dios demasiado alto, ni él mismo descenderá demasiado bajo. Pero surge entonces este hecho maravilloso: su impotencia se transformará en sabiduría y la imperfección de su acto que considera siempre insuficiente, se convertirá en el mayor placer de su vida. Quien posee un fondo de humildad no necesita demasiadas palabras para instruirse. Dios le revela muchas más cosas que otros pudieran enseñarle. Los discípulos de Dios se encuentran en esta situación.
(Beata Isabel De La Trinidad. Obras Completas, pp. 153-154)
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia, por tu gran compasión vuélvete hacia mí; no escondas tu rostro a tu siervo: estoy en peligro, respóndeme enseguida (Sl 68, 17-18)
Cuaresma con los Santos del Carmelo - Viernes despues de Ceniza - Isabel de la Trinidad

LA BODA... EL ESPOSO (Mt 9, 15)
Soy todo tuyo, como Tú eres todo mío en el secreto de mi corazón.
Una Carmelita, querida mía, es un alma que ha contemplado al divino Crucificado, que le ha visto ofrecerse como víctima a su Padre por las almas y reflexionando a la luz de esa gran visión de la caridad de Cristo, ha comprendido la pasión de amor de su alma y se ha entregado como El. En la montaña del Carmelo, sumergida en el silencio, en la soledad y en una oración ininterrumpida, pues se prolonga a través de todos sus actos, la Carmelita vive ya como en el cielo, solamente de Dios. Ese mismo Dios que será un día su felicidad y la saciará plenamente en la gloria, se le entrega ya en este mundo. Nunca la abandona y habita dentro de su alma. Aún más; los dos son Uno. Por eso, la Carmelita está hambrienta de silencio para escuchar siempre y penetrar cada vez más en su Ser infinito. Está identificada con Aquel que es su amor. Le encuentra en todas partes y descubre su irradiación divina en todas las cosas.
¿No es esto el cielo en la tierra? Pues ese cielo, Hermanita mía, lo llevas en tu alma. Tú puedes ser ya una Carmelita porque Jesús reconoce a la Carmelita en su interior, es decir, en su alma. No le dejes nunca. Realiza todas las cosas bajo su mirada divina. Permanece alegre en su paz y en su amor, siendo la felicidad de los tuyos. El, ya se te dice que tú misma eres el aposento donde El mora y el retrete y escondrijo donde está escondido; que es cosa de grande contentamiento y alegría para ti ver que todo tu bien y esperanza está tan cerca de ti, que está en ti, o por mejor decir, tú no puedes estar sin él.
Esta es la vida del Carmelo: vivir en El. Entonces todas las inmolaciones, todos los sacrificios quedan divinizados. El alma descubre, a través de todas las cosas, a Aquel a quien ama y todo la lleva a El. Se trata de un diálogo cordial ininterrumpido con El. De este modo tú puedes ser ya Carmelita en espíritu.
Ama el silencio y la oración porque constituyen la esencia de nuestra vida carmelitana. Pide a la Reina del Carmelo, nuestra Madre, que te enseñe a adorar a Jesús en profundo recogimiento. Ella ama tanto a sus hijas del Carmelo... Es su Orden predilecta y Ella es nuestra Patrona.
Invoca también a nuestra seráfica Madre Santa Teresa. Amó tanto que murió de amor. Pídele ese amor apasionado que sintió por Dios y por las almas, pues la Carmelita tiene que ser un apóstol. Todas sus oraciones y todos sus sacrificios están orientados a este fin.
¿Conoces a San Juan de la Cruz? Es nuestro Padre. Que profundamente penetró en el conocimiento de Dios. Antes que de él, debía haberte hablado de San Elías, nuestro primer Padre. Observarás que nuestra Orden es muy antigua pues se remonta hasta los Profetas. ¡Ah! Cuánto me agradaría poder cantar todas sus glorias.
(Beata Isabel De La Trinidad. Cartas 116 y 118. Obras Completas, pp. 372 y 376)
El Señor reina, ¡démosle gloria! Porque han llegado las bodas del Cordero; y su esposa se ha adornado (Ap 19, 6-7)
jueves, 18 de febrero de 2010
Cuaresma con los santos del Carmelo / Jueves despues de Ceniza - S. Juan de la Cruz
QUIEN QUIERA VENIR DETRÁS DE MÍ (Lc 9,23)
Escondido a mis ojos de carne,
te descubro en el amor;
pero es de noche.
Sin arrimo y con arrimo,
sin luz y a oscuras viviendo,
todo me voy consumiendo.
Mi alma está desasida
de toda cosa criada,
y sobre sí levantada,
y en una sabrosa vida
sólo en su Dios arrimada.
por eso ya se dirá
la cosa que más estimo,
que mi alma se ve ya
sin arrimo y con arrimo.
Y, aunque tinieblas padezco
en esta vida mortal,
no es tan crecido mi mal,
porque, si de luz carezco,
tengo vida celestial;
porque el amor da tal vida,
cuando más ciego va siendo,
que tiene el alma rendida,
sin luz y a oscuras viviendo.
Hace tal obra el amor
después que le conocí,
que, si hay bien o mal en mí,
todo lo hace de un saber,
y al alma transforma en sí;
y así, en su llama sabrosa,
la cual en mí estoy sintiendo,
apriesa, sin quedar cosa,
todo me voy consumiendo.
(San Juan De La Cruz. Poema 11. Obras Completas, p. 78)
martes, 16 de febrero de 2010
Cuaresma con los santos del Carmelo- Isabel de la Trinidad
MIÉRCOLES DE CENIZA - TU PADRE ESTÁ EN LO SECRETO (Mt 6,6)
Estás en lo más íntimo de mí mismo, Señor. Descúbreme tu presencia escondida.
Pide, querida hermanita, pide para que seamos santas, para amarle con aquel amor con que los santos sabían amar. Permanezcamos siempre unidas al pie de la cruz. Permanezcamos silenciosas ante el divino Crucificado y escuchémosle. Él nos comunicará todos sus secretos. Es Él quien nos conducirá al Padre, a Aquel que de tal manera amó al mundo, que entregó a su Hijo único (Jn 3, 16).
Pido por ti y te guardo en mi alma junto al Señor, en ese pequeño e íntimo santuario donde le encuentro a cada hora del día y de la noche. Nunca estoy sola. Mi Cristo está allí siempre orando en mí y yo orando con Él.
Me haces sufrir, Francisca mía. Comprendo perfectamente que eres desgraciada pero te aseguro que es por tu culpa. Tranquilízate. No te creo loca pero sí nerviosa e hipersensible. Cuando pasas por esas crisis, haces sufrir a tus familiares. ¡Oh, si pudiera enseñarte el secreto de la felicidad como me lo ha enseñado el Señor!... Dices que yo no tengo preocupaciones ni sufrimientos. Soy ciertamente muy feliz. Pero si vieras cómo también se puede ser feliz en las contradicciones Necesitamos mirar siempre al Señor. Hay que esforzarse al principio, cuando todo se subleva en nuestro interior, pero lentamente, a base de paciencia y con la ayuda del Señor, se logra triunfar.
Tienes que construirte, como he hecho yo, una celdita dentro de tu alma. Piensa que el Señor está allí. Entra frecuentemente en ella. Cuando estés nerviosa, cuando te consideres una desgraciada, recógete rápidamente en ella y confíaselo todo al divino Maestro. ¡Ah, si le conocieses un poco! La oración no te aburriría. Es un descanso, un reposo. Es acercarse con toda sencillez a Aquel a quien se ama. Es permanecer junto a El como un niño en los brazos de su madre, dejando que el corazón se expansione. Así tenemos que acercarnos a El. Si supieras lo comprensivo que es Si conocieras esto no sufrirías más.
(Beata Isabel De La Trinidad. Cartas 51 y 189. Obras Completas, pp. 278 y 491)Acoge las palabras de mi boca, el deseo de mi corazón; que permanezcan delante de ti, Señor, mi roca, mi defensor (Sl 118, 13) 
lunes, 16 de noviembre de 2009
San Rafael Kalinowski 19 de Noviembre
San Rafael Kalinowski
Carta de los Provinciales de las Provincias Polacas del Carmelo Teresiano con ocasión del I Centenario de la Muerte de San Rafael Kalinowski (1907-2007)
¿Cuáles son las perlas evangélicas que esconde san Rafael? ¿Qué puede enseñar a la generación contemporánea de polacos, que viven en la Europa, que se una más cada vez y que incorpora la gran riqueza de las culturas nacionales, pero también no pocos conflictos sociales? ¿Qué puede recordar a sus connacionales vacilantes en la fe?
Espíritu de reconciliación. Juan Pablo II, al invitar a Roma a los Presidentes de Lituania y Polonia para la Canonización del beato Rafael, deseaba hacerles comprender que una de las perlas preciosas del patrimonio del nuevo Santo era el Espíritu de la reconciliación. El santo Padre ha destacado en la figura de san Rafael la senda de la reconciliación; ésta parte del corazón del hombre, quien antes debe reconciliarse con Dios. Sin esta reconciliación no se puede perdonar a los otros hombres, en especial si las relaciones recíprocas han estado marcadas por injusticias. San Rafael ha recorrido un largo camino interior, hasta perdonar en plena libertad a todos aquellos que lo tuvieron prisionero, no obstante haberle obligado a trabajos inhumanos y pisoteado su dignidad. Las intervenciones desde los altos cargos no podrá alcanzar buenos resultados, si antes no se entiende que la reconciliación necesita de un tiempo necesario y que comienza por el propio examen de conciencia. Solamente a la luz de la reconciliación proveniente de Dios se puede avanzar hacia el encuentro con el hombre y hacia el perdón.
Un corazón fiel y abierto a lo contemporáneo. Durante su vida terrena, san Rafael ha transitado grandes espacios geográficos, encontrándose con personas de diversas culturas y de diferentes sistemas políticos. Polonia, Rusia y Francia han sido etapas fundamentales en su itinerario. En cada lugar donde residió, vivía sin complejos y según las posibilidades al servicio de quienes le estaban cercano. Poseía un carácter abierto pleno de cordialidad. Este fue su modo de diálogo con los tiempos contemporáneos. No hacía distinción entre personas de diversa religión, lengua, costumbres, estado social o educación cultural. Acogió la vida como le venía ofrecida. Esta apertura le permitió reconciliar muchos corazones, sin abandonar su identidad. Viviendo en otras culturas, logró mantener el patrimonio espiritual y cultural de su nación. No se entregó al mundo, a pesar de que éste lo tentase en todas sus prospectivas.Los jóvenes al cen
tro de la atención. Durante su permanencia en Siberia, san Rafael tuvo ante sí una grandísima pobreza material, intelectual y espiritual en las gentes del lugar y también en sus compañeros de desventura, dándose cuenta de lo humillado que estaba el ser humano. Esta fue una lección dolorosa para él. Regresó de allí convencido de la necesidad que hay de invertir en la juventud, puesto que en esta etapa de la vida es cuando se aprende en especial y se decide el futuro. Estando en Francia, puso en práctica esta convicción, siendo educador del príncipe Augusto Czartoryski, el cual ha sido elevado a los honores de los beatos hace pocos años por Juan Pablo II. En la tarea educativa, san Rafael buscaba ante todo una formación integral del ser humano; le movía un interés espiritual e intelectual. Esta amplia atención a la formación integral de los jóvenes es otra de las perlas preciosas del patrimonio espiritual de san Rafael.Coraje ante las dificultades. Durante la reforma del Carmelo en el siglo XVI, cuando san Juan de la Cruz fue apresado por sus hermanos de la Orden, santa Teresa de Jesús escribió en carta de 1578: "Terriblemente trata Dios a sus amigos; a la verdad, no les hace agravio, pues se hubo así con su Hijo". Con pleno sentido, esto va referido también a san Rafael. Se podría decir que Dios lo ha tratado terriblemente. Ciertamente la vida es buena, sin embargo es un don difícil de vivir. Todo aquello que en el hombre es más valioso, viene configurado
de hecho en las situaciones complicadas y más misteriosas. San Rafael nos enseña a tener el coraje de perseverar en la fe y de confiar en semejantes circunstancias.Hemos resaltado estos aspectos fundamentales de la espiritualidad de san Rafael; ciertamente que no agotan la riqueza de su espíritu. El hombre que ha experimentado en su plenitud el Evangelio es evangélico. Se transforma en profundo, dada la inalcanzable profundidad de la Sabiduría divina. Por este motivo, san Rafael viene invocado como patrón de siberianos, educadores, ferroviarios, ingenieros y jóvenes. Aquel que desea encontrarlo, hallará una gran riqueza jamás del todo revelada.
domingo, 18 de noviembre de 2007
San Rafael Kalinowski

Cuando llegó al Carmelo ya era maduro en la virtud. Fue sobre todo un hombre de Dios, solícito por la continua comunión con El. Sus contemporáneos están de acuerdo en definirlo como "oración viviente". Continuamente recordaba a sus religiosos: "Nuestro principal quehacer en el Carmelo es el de conversar con Dios en todas nuestras acciones".
La oración, alimentada y sostenida por la austeridad, por el silencio y el recogimiento, fueron los cimientos de toda su vida espiritual. Recomendaba a sus frailes y monjas, la intimidad con la Virgen María. La veneraba y amaba como a la "Madre y Fundadora" de la Orden, esforzándose por tenerla siempre presente en el espíritu y trabajar por su gloria. "Para los religiosos y monjas carmelitas -decía- el honrar a la Virgen Santísima es de capital importancia. Y nosotros la amamos de veras sólo cuando nos esforzamos en imitar sus virtudes, especialmente su humildad y su recogimiento en la oración... Nuestra mirada debe estar constantemente fija en ella, y a ella deben orientarse todos nuestros afectos, conservando siempre el recuerdo de sus beneficios y esforzándonos en serle siempre fieles".
Fue famoso confesor, al que acudían desde muchos kilómetros. Tomó para este apostolado el lema de San Pablo: "Caridad, alegría y paz" (Gal 5,22).
Escribió varios libritos sobre Nuestra Sra.: Maria siempre y en todo, Cracovia 1901; y el culto a la Madre de Dios en el Carmelo Polaco, Leopoli –Varsovia 1905
Con su vida rica y variada se convierte en un modelo para la gente que vive en el mundo como también para los que han abrazado la vida religiosa. El P. Rafael, fue estudiante, soldado, prisionero de guerra (Estuvo en Siberia 9 años, los cuales fueron de un profundo cambio religioso en el. Se convirtió en líder espiritual, consolaba y daba fortaleza a otros prisioneros, preparaba a los hijos de los prisioneros para la primera comunión, y se preparaba para realizar su vocación a entrar a un monasterio), ingeniero, tutor del príncipe Augusto Czartoryski de Paris y Sacerdote.
Durante toda su carrera de aventuras esta el tema constante del aumento de su hambre espiritual, acompañado por sentimientos de inquietud y aislamiento en la vocación que estaba persiguiendo.
El patriotismo ardiente y su profunda fe en la gente polaca son primordiales para su alma, la cual finalmente encontró su hogar en el Carmelo, donde demostró su gran amor a Nuestra Señora, su agudo intelecto y sus habilidades organizativas a lo máximo.
Uno se asombra de la fortaleza del alma del P Rafael, especialmente en los años terribles de su exilo, seguido por un entorno totalmente diferente- las riquezas que lo rodeaban como tutor de un joven príncipe de Paris. Las tentaciones deben haber sido muchas y agudas para el como un joven estudiante intelectual en San Petersberg.
Celda del P. KalinowskiPequeño resumen:
Liberado en 1873, fue exiliado de su hogar en Lituania,. Se mudo a Paris, Francia, y trabajo como tutor por 3 años. En 1877 finalmente responde a un llamado de hace mucho tiempo a la vida religiosa, y se une a la Orden Carmelita de Grazn Austria, tomando el Nombre de Rafael. Estudio Teología en Hungría, luego se une a la casa Carmelita de Czama, Polonia, Ordenado el 15 de Enero de 1882
Trabajo para reformar las Carmelitas descalzas de Polonia, y por la unidad de la Iglesia. Fundo un convento en Wadowice, Polonia en 1889. Trabajo con el bendito Alphonsus Mary Marurek , Celebre director espiritual de ambos Católicos y Ortodoxos. Sacerdote entusiasta, pasaba largas horas con sus parroquianos en el confesionario. Nació: 1835 en Vilna, Russo Polaca (Hoy Vilnius, Lituania) como José Kalinowski
Muere: el 15 de Noviembre de 1907 en Wadowice, Polonia de causas naturales.
Beatificado el 22 de Junio de 1983 en Cracow, Polonia por el Papa Juan Pablo II
Canonizado el 17 de noviembre de 1991 por el Papa Juan Pablo II 
Algunos pensamientos
-La confianza en la poderosa intercesión de San José, Padre y tutor de Jesús, confianza inspirada y hecha vida por nuestra Madre Santa Teresa, eleva el espíritu de devoción y ofrece el bálsamo de la confiada espera a los fieles que están en necesidad (C.32,2).
-El Carmelo es una orden de María, vive bajo la protección de María y propaga el culto de María (C. 7,2).
-Que la Virgen, Reina del Carmelo, y nuestro Padre San José, sean nuestra ayuda en nuestras necesidades (L 1054).
-“No podemos dudar de que Dios en su misericordia haya destinado un deber a cada uno, que debe cumplir en este mundo. Si quieres ser santo, ser perfecto, sé un fiel ejecutor de tus deberes …”
-Nuestro redentor siempre presente en el Santísimo Sacramento, extiende sus manos hacia todos. Abre su corazón y dice “Vengan a mi todos ustedes”
Juan Pablo II
Dijo una vez el Papa Juan Pablo II: “Si miro a mi pasado, casi desde que nací, viví cerca de un convento de carmelitas en un lugar sellado por la muerte y la vida de un siervo de Dios: el padre Rafael Kalinowski”

sábado, 20 de octubre de 2007
San Rafael Kalinowski
Carta de los Provinciales de las Provincias Polacas del Carmelo Teresiano con ocasión del I Centenario de la Muerte de San Rafael Kalinowski (1907-2007)Queridos Hermanos y Hermanas en la vocación carmelitana,Querida Familia carmelitana,Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo,
1. Dios que ama a cada hombre, no lo deja solo en el transcurso de la vida, sino que lo acompaña y le presta siempre su ayuda; en modo del todo singular lo hace a través de sus santos. Ellos son un don no sólo para la Iglesia. Dios los envía a la entera humanidad asignándoles una misión que sobrepasa el tiempo presente. Los santos no pasan nunca, y su mensaje es válido siempre. Estarán siempre de actualidad, dado que en su doctrina hay fe, esperanza y caridad. Además de esta doctrina universal, ellos reciben misiones específicas, que los conectan a la vida en los ambientes concretos.
2. El año 2007 será recordado, en el Carmelo teresiano polaco, como Año de san Rafael Kalinowski. Exactamente, el 15 de noviembre de 2007 coincide con el I centenario de la muere de esta gran religioso, hijo de la nación polaca y de la Orden de los Carmelitas descalzos. Este aniversario nos invita a releer una vez más el legado de la vida del Santo carmelita, pero sobre todo su mensaje, que Dios otorga a la humanidad por medio de él.
José Kalinowski nació el 1 de septiembre de 1835 en Vilna. Recibió una óptima educación familiar y profesional. Fue ingeniero militar. Tras el inicio de la insurrección de enero de 1863, se unió a los combatientes, de los que será comandante. En 1864, hecho prisionero por los rusos, fue deportado a Siberia, condenado a trabajos forzados durante diez años. Tras obtener la libertad, llegó a ser educador del beato Augusto Czartoryski. En 1877 ingresó en la Orden de los Carmelitas Descalzos, recibiendo el nombre de Rafael de san José. Es ordenado sacerdote en 1882 en Czerna, cerca de Cracovia, distinguiéndose por su celo tanto religioso como sacerdotal. Se entregó sin descanso a la atención del sacramento de la reconciliación y de la dirección espiritual. Renovó la Orden del Carmen Descalzo en Polonia. Murió en Wadowice el 15 de no-viembre de 1907.
3. Dios es quien otorga los santos, tarea de la Iglesia es reconocer su grandeza y misión que superan el tiempo. En 1983, el santo Padre Juan Pablo II, en su segundo viaje apostólico a su Patria, presentó al P. Rafael a la Iglesia y al mundo, elevándolo a la gloria de los beatos durante la Eucaristía en la explanada de Blonie en Cracovia. La beatificación por parte del santo Padre, ha sido un signo que ha permitido descubrir en este sencillo religioso perlas preciosas aún escondidas, que exigen ser reconocidas. Algunos años después, el mismo Papa lo inscribió en el registro de los Santos, durante la Eucaristía tenida en la basílica de san Pedro, en noviembre de 1991, confirmando plenamente de esta manera el significado y la actualidad del mensaje de san Rafael.
¿Cuáles son las perlas evangélicas que esconde san Rafael? ¿Qué puede enseñar a la generación contemporánea de polacos, que viven en la Europa, que se una más cada vez y que incorpora la gran riqueza de las culturas nacionales, pero también no pocos conflictos sociales? ¿Qué puede recordar a sus connacionales vacilantes en la fe?
Espíritu de reconciliación. Juan Pablo II, al invitar a Roma a los Presidentes de Lituania y Polonia para la Canonización del beato Rafael, deseaba hacerles comprender que una de las perlas preciosas del patrimonio del nuevo Santo era el Espíritu de la reconciliación. El santo Padre ha destacado en la figura de san Rafael la senda de la reconciliación; ésta parte del corazón del hombre, quien antes debe reconciliarse con Dios. Sin esta reconciliación no se puede perdonar a los otros hombres, en especial si las relaciones recíprocas han estado marcadas por injusticias. San Rafael ha recorrido un largo camino interior, hasta perdonar en plena libertad a todos aquellos que lo tuvieron prisionero, no obstante haberle obligado a trabajos inhumanos y pisoteado su dignidad. Las intervenciones desde los altos cargos no podrá alcanzar buenos resultados, si antes no se entiende que la reconciliación necesita de un tiempo necesario y que comienza por el propio examen de conciencia. Solamente a la luz de la reconciliación proveniente de Dios se puede avanzar hacia el encuentro con el hombre y hacia el perdón.
Un corazón fiel y abierto a lo contemporáneo. Durante su vida terrena, san Rafael ha transitado grandes espacios geográficos, encontrándose con personas de diversas culturas y de diferentes sistemas políticos. Polonia, Rusia y Francia han sido etapas fundamentales en su itinerario. En cada lugar donde residió, vivía sin complejos y según las posibilidades al servicio de quienes le estaban cercano. Poseía un carácter abierto pleno de cordialidad. Este fue su modo de diálogo con los tiempos contemporáneos. No hacía distinción entre personas de diversa religión, lengua, costumbres, estado social o educación cultural. Acogió la vida como le venía ofrecida. Esta apertura le permitió reconciliar muchos corazones, sin abandonar su identidad. Viviendo en otras culturas, logró mantener el patrimonio espiritual y cultural de su nación. No se entregó al mundo, a pesar de que éste lo tentase en todas sus prospectivas.
Los jóvenes al centro de la atención. Durante su permanencia en Siberia, san Rafael tuvo ante sí una grandísima pobreza material, intelectual y espiritual en las gentes del lugar y también en sus compañeros de desventura, dándose cuenta de lo humillado que estaba el ser humano. Esta fue una lección dolorosa para él. Regresó de allí convencido de la necesidad que hay de invertir en la juventud, puesto que en esta etapa de la vida es cuando se aprende en especial y se decide el futuro. Estando en Francia, puso en práctica esta convicción, siendo educador del príncipe Augusto Czartoryski, el cual ha sido elevado a los honores de los beatos hace pocos años por Juan Pablo II. En la tarea educativa, san Rafael buscaba ante todo una formación integral del ser humano; le movía un interés espiritual e intelectual. Esta amplia atención a la formación integral de los jóvenes es otra de las perlas preciosas del patrimonio espiritual de san Rafael.
Coraje ante las dificultades. Durante la reforma del Carmelo en el siglo XVI, cuando san Juan de la Cruz fue apresado por sus hermanos de la Orden, santa Teresa de Jesús escribió en carta de 1578: "Terriblemente trata Dios a sus amigos; a la verdad, no les hace agravio, pues se hubo así con su Hijo". Con pleno sentido, esto va referido también a san Rafael. Se podría decir que Dios lo ha tratado terriblemente. Ciertamente la vida es buena, sin embargo es un don difícil de vivir. Todo aquello que en el hombre es más valioso, viene configurado de hecho en las situaciones complicadas y más misteriosas. San Rafael nos enseña a tener el coraje de perseverar en la fe y de confiar en semejantes circunstancias.
Hemos resaltado estos aspectos fundamentales de la espiritualidad de san Rafael; ciertamente que no agotan la riqueza de su espíritu. El hombre que ha experimentado en su plenitud el Evangelio es evangélico. Se transforma en profundo, dada la inalcanzable profundidad de la Sabiduría divina. Por este motivo, san Rafael viene invocado como patrón de siberianos, educadores, ferroviarios, ingenieros y jóvenes. Aquel que desea encontrarlo, hallará una gran riqueza jamás del todo revelada.
4. Se está preparando por parte de los Superiores de las dos Provincias el programa del Año dedicado a san Rafael. Aspira sobre todo a dar a conocer al pueblo el gran patrimonio espiritual de este santo. Los actos conmemorativos en su honor comprenden varias celebraciones litúrgicas, congresos y otros programas culturales. Han sido invitadas las autoridades civiles y eclesiásticas a colaborar en estas iniciativas. Además dirigimos una llamada a todas aquellas personas, grupos y entornos carmelitanos, para que, según sus posibilidades, participen activamente en lo programado de las celebraciones del centenario, facilitando de esta manera la aproximación a la persona y al mensaje de san Rafael mediante publicaciones, encuentros y otras iniciativas.
Deseamos que el año 2007, dedicado a san Rafael, pueda fructificar en diferentes encuentros con el Santo, profundizando de continuo en los misterios de su vida; en éstos está escondido Dios. Esta es la misión de los santos: conducirnos a Dios.
Cracovia - Varsovia, 16 de julio de 2006
P. Albert St. Wach, OCDProvincial de la Provinciade Cracovia de los Carmelitas Descalzos
P. Marian Stankiewicz, OCDProvincial de la Provincia de Varsovia de los Carmelitas Descalzos
