Beato Francisco Palau
Búsqueda constante de las señales de Dios.
“Veo yo una cosa y es que Dios, como buen padre, me conduce por la mano y me guía por donde El quiere. Y de ahí es que iré donde no sé y marcharé por allá donde no querré. Dios sabe cuán bien dispuesto estoy para servir a su Iglesia y que en asuntos de su gloria todo lo veo llano y fácil... ¡Cuán bien cuidado está el que se fía de Dios!” (Carta 56).
Encuentro con Cristo en los rostros concretos de los hermanos:
“Yo –Iglesia- soy Dios y los prójimos, objeto de amor designado por la ley de gracia; el que no me ve es difícil que me ame” ( Relaciones II).
Seguimiento de Jesús por el camino de la Cruz:
“No esperemos otra cosa que penas y padecimientos; suframos con valor, padezcamos con generosidad, y seamos fieles a Jesús crucificado” ( Carta 15).
Fe, esperanza y caridad como actitud de vida frente y para el hermano.
“ Cuanto haces a tus prójimos, lo haces a mí, porque soy ellos y ellos son la Iglesia” ( Relaciones II ).
“Cada uno de los hombres debe ir a Dios, creyendo, amando y esperando, según su condición, estado y grado de perfección” (Catecismo de las Virtudes).
TEXTOS ORANTES
Dios para conceder su gracia aun a aquellos que ni la piden ni pueden pedirla, o no quieren, ha dispuesto y tiene mandado: "rogad los unos por los otros para que os salvéis" (Lucha del alma con Dios)
"...ni en la prudencia humana ni en los medios que están a nuestra mano encontramos lo que deseamos, no hay más sino dirigirse a un padre infinitamente bueno y próvido, pedirle y esperar de él solo la salvación, y muchas veces es Dios quien queda con el encargo de abrirnos camino" (Carta 46)
" ¡Oh bondad inmensa de nuestro Dios! ¿Qué más podía hacer que ligarse y rendirse con sus promesas a la voluntad de sus criaturas" (Lucha del alma con Dios)
Padre celestial, vos me habéis dado por Esposa a vuestra Hija, la Iglesia, y me habéis mandado amarla de todo mi corazón: "Amarás a tu Dios y a tus prójimos por Dios como a ti mismo" (Relaciones II)
" Dejemos que Dios nos cuide, que nos gobierne, que nos guíe y esta confianza nos cubrirá contra las zozobras, ansias y temores que nos asaltan, procedentes de nuestras propias ilusiones. En la oración ofrécete a nuestra señora, ponte bajo su protección, y fíate de ella. Fiemos de Dios y de su madre, fiemos a ellos todas nuestras cosas y no seremos burlados ni confusos en nuestras esperanzas" (Carta 56)



