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martes, 15 de julio de 2008

Madrecita del Carmen - En tu dia 16 de Julio -




















Madrecita del Carmen,
estás vestida de fiesta,
el color de mi tierra
te cubre el corazón.
Tierra bendita, tierra sedienta,
que con tu presencia orante
la convertís en misión





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Madrecita del Carmen,
falta el vino de alegría
Échale una mirada a tu Hijo, Jesús,.
no podrá resistirse a tus ojos,
Esos que con ternura
cobijan nuestro dolor.









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Madrecita del Carmen,
te hiciste canto del Padre
Por tantas maravillas
que en tu pobreza obró;
enseña a nuestro pueblo que es pobre
A liberar su canto, que nadie calle su voz.






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Carmelitas Tucumán Argentina
carmelitas descalzas tucuman

domingo, 6 de julio de 2008

Lunes 7 comienza la novena a Ntra. Sra. del del Carmen

Blanca flor del Carmelo,
vid en racimo,
celeste claridad,
puro prodigio
al ser, a una,
Madre de Dios y Virgen:
¡Virgen fecunda!


Novena por Fray Julio Gonzalez C. ocd

La Novena a Nuestra Madre Santísima del Carmen tiene por objeto brindarle a todos los cristianos de buen corazón y que aman a la Virgen María, como Madre del Carmelo, unos momentos de reflexión que ayuden a elevar nuestro espíritu, por medio de la oración, a Ella que ofreciéndonos a su Hijo y su Santo Escapulario, resplandece como aurora luciente que anuncia los tiempos nuevos construidos por la civilización del amor que el Evangelio nos propone vivir y predicar.


El Evangelio ilumina cada día estas reflexiones con la Palabra de Jesús, siempre viva y eficaz; el Concilio nos presenta la figura de la Virgen María y su importancia en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Rememoramos, además, una palabra acerca de lo que se ha escrito sobre la entrega, de parte de la Virgen del Carmen, del Santo Escapulario, prenda de consagración y protección en esta vida y después de la muerte.

La Salutación al comienzo y la Oración final se repiten todos los días de la Novena. Finalmente se sugieren para meditar en forma privada, según el tema del día, unas oraciones que resumen, desde la perspectiva del autor, la experiencia de Dios y la influencia de María Santísima en la vida de los Santos del Carmelo, testimonio perenne de la obra de la gracia divina y el amor trinitario en la vida del cristiano.

La oración, diálogo de amor con quien sabemos nos ama, nos enseña a conversar con Dios pero también con los hermanos. Santa Teresa de Jesús nos aconseja que “mientras más santas (os) más conversables con sus hermanas” (CV 41,7), es decir, más disponibles a las necesidades de los prójimos. Quien dice amar y dialogar con Dios, y no sabe amar y conversar con el prójimo, se desdice de lo primero. Que la Virgen orante y los Santos del Carmelo nos consigan mantener encendidas la lámpara de la vida teologal para ir al encuentro del Esposo que viene. Ven Señor Jesús.

SALUTACIÓN

Otras Novenas

Rosario de la Virgen del Carmen Realizado por: María Cristina Cardinali Niño Jesús de Praga. O.C.D.S. Fraternidad Villa Constitución (Santa Fe) Arreglos: Hermana María Mercedes de Jesús. O.C.D. Carmelo de Azul

ORACIÓN

¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmen! Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste vuestro bendito Escapulario, miradme benignamente y cubridme con el manto de vuestra maternal protección. Fortaleced mi flaqueza con vuestro poder, iluminad las tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumentad en mí la fe, la esperanza y la caridad. Adornad mi alma con tales gracias y virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y de Vos. Asistidme en vida, consoladme cuando muera con vuestra amabilísima presencia, y presentadme a la augustísima Trinidad como hijo y siervo devoto vuestro, para alabaros eternamente y bendeciros en el Paraíso. Amén

SALUTACIONES

1ª. Madre mía del Carmen, bendita seas; los serafines, los santos y los justos te llenen de alabanzas, porque me has dado tu Escapulario. Dios te salve, María, etc.

2ª. Madre mía del Carmen, bendita seas; los serafines, los santos y los justos te llenen de alabanzas, porque con tu Escapulario ere salud de mi alma. Dios te salve, María, etc.

3ª. Madre mía del Carmen, bendita seas; los tronos, los santos y los justos te llenen de alabanzas, porque con tu Escapulario me proteges contra todos los peligros. Dios te salve, María, etc.

4ª. Madre mía del Carmen, bendita seas una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos te llenen de alabanzas, porque con tu Escapulario me defiendes de las tentaciones del enemigo. Dios te salve, Maria, etc.

5ª. Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seas; los querubines, los santos y los justos te llenen de alabanzas, porque con tu Escapulario eres la paz y la alegría de mi alma. Dios te salve, María, etc.
6ª. Madre mía del Carmen, bendita seas; los arcángeles, los justos y los santos te llenen de alabanzas, porque con tu Escapulario me has hecho especialísimo hijo tuyo. Dios te salve, María, etc.

7ª. Madre mía, madre de mi corazón y Reina de mi amor, te doy mi alma, mi vida, mi corazón, y quiero que te alaben las Virtudes y todas las criaturas, porque con tu Escapulario me hais infundido la esperanza de que te veré en el cielo... No me dejés, Madre mía. Dios te salve, María, etc.

jueves, 12 de junio de 2008

La Virgen del carmen Madre de todos

Muchas son las advocaciones con las que invocamos a María. La Virgen del Carmen ha sido una de las devociones más populares durante setecientos años. Muchos cristianos se han sentido protegidos por María con el Escapulario.
El escapulario es un signo especial de la protección de María, madre y hermana nuestra. El Escapulario del Carmen nos compromete a vivir como María, a ser personas orantes, a estar abiertos a Dios y a las necesidades de los hermanos.

María fue la favorecida de Dios, la “llena de gracia”. Sabía que el Señor estaba con ella, sentía su presencia. Dios se había fijado en su humildad y cuidaba de ella. Estaba arropada por la fuerza de Dios. No podía temer a nada ni a nadie. María conocía el corazón de Dios, sabía de su infinita misericordia. Por eso, lo alababa y adoraba. Vivía de Dios, con Dios y para Dios.

Concibió y dio a luz a su hijo, “el Hijo del Altísimo” a quien puso por nombre Jesús, Salvador de cada pueblo y de todos aquellos que creen en él. En su vientre había llevado a Jesús y facilitó que estuviera en su corazón durante toda su vida. María fue una mujer sencilla. Se ubicó entre los socialmente considerados inferiores, entre los que no tienen ni voz ni voto. Todos los necesitados tenían cabida en su corazón. Sin demora ni tardanza se puso en camino para atender a su pariente Isabel, para llevarle al Dios de la vida, para asistirla y ayudarla.

María tiene muchos títulos. Entre todos ellos, todos hermosos y grandes, sobresale el de ser Madre de Cristo y Madre nuestra. María es Madre de la Iglesia. Como dice Pablo, sufre por ella dolores de parto hasta ver a Cristo formado en cada uno de los creyentes. Ella cuida de sus hijos, como buena madre, durante la vida y en la hora de la muerte. Ella ayuda a caminar con Jesús y a esperar hasta el final.

María estuvo junto a su hijo en todos los momentos de su vida. En las alegrías y, sobre todo, en el momento de la cruz. Lo acompañó hasta la tragedia final del Calvario. Ella, la Dolorosa, también está cercana a nuestras penas y sufrimientos cotidianos. Los pobres, los enfermos, los que sufren, alcanzan de María la fuerza y ayuda para sobrellevar con fe una vida plagada de dificultades.
La historia y la leyenda nos han mostrado a la Virgen del Escapulario siempre cercana a todos aquellos que, viviendo momentos difíciles y amargos, han acudido a ella pidiendo su protección.
Llevar el Escapulario de la Virgen del Carmen es ponerse, como ella, un vestido nuevo, el ropaje de la fe, de la alegría...

Sí, hemos sido revestidos de Cristo y, como María, debemos permanecer fieles a Dios hasta el final. P. Eusebio Gomez Navarro OCD