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domingo, 20 de abril de 2008

Espiritualidad de la Sierva de Dios, Mª Felicia de Jesús Sacramentado (Chiquitunga)

Tenemos sus preciosos escritos en diarios, poesías y cartas. Escritos de espontaneidad amable, sencillos, penetrantes, nos revelan que ella vivió en plenitud su vocación bautismal de apóstol.

Renuevo ante Tí, Jesús Hostia, este deseo sincero e íntimo de inmolar mi vida en aras de tu amor

La últimas fuerzas de mi ser Tú me las diste y a Tí Señor, las vuelvo

Todo mi afán está en trabajar hasta caer rendida, (como en algunas noches), y, aún rendida, seguir... hasta agotar las fuerzas por la Gloria de Dios y la salvación de las almas. Todo está entregado, y la consigna de la hora es trabajar hasta caer muerta, si es posible. Pero trabajar con espíritu en la más íntima y profunda unión con Dios.

Cuanto mas haya que hacer y donde estar, dando gota a gota de nuestra vida, tanto mejor, hasta que llegue el día ansiosamente esperado: en este momento mi papel no es otro que recibirlo todo con calma, como todo venido de la Providencia y no traicionar a la Causa."

Ofrecimiento de dolores:

Anoche, qué feliz me sentía al poder darme Dios la gracia de ofrecerle los dolores que sentía. No me he quejado un instante, antes bien, Señor, tú sabes cómo te lo ofrecía y sobre todo por esta nuestra decisión sublime de entrega total.

...pero Dios me ha dado la gracia grande de ofrecer agradecimiento, sin quejarme en nada y tratando de sonreir... No obstante, Jesús mío, sigo ofreciendo uno a uno, gota a gota, este cáliz por nuestro apostolado, ¡por tu gloria!

Me siento bastante decaída a veces.

Ya lo sabes, mi Dueño: cuando quieras, lo que quieras...

Como te agradezco, Señor, (este malestar físico intenso), íntegramente todo te ofrezco, Señor, por tu gloria y salvación de nuestra alma y, junto con la nuestra, la de miles de almas más.

Pronto comprendió que sin santidad no era posible el apostolado, es decir, la conversión de las almas.

Es necesario santificarnos para poder dar algo a los demás

Ofreciendo los recuerdos

Muchos son los recuerdos que tratan de avasallarme, ¡Jesús mío! ¡Cuanto en verdad me gustaría vivir, unos instantes, aquellos que serían imborrables! Pero con toda calma, con la generosidad más amplia, Tú ves cómo te los he ofrecido, ofreciéndote a cada instante todos los trabajos, luchas, angustias, cansancios de estos días.

sábado, 10 de noviembre de 2007

¡HA MUERTO UNA SANTA!

Eran las 4.10 de la mañana, alla lejos en el cerro Manorá, todas las monjas a las que tanto queria y que la querian tanto, se despertaron con la sensacion extraña de la "presencia" de la Hna Mª Felicia; y comentandolo luego, susurraban: "Chiquitunga ha estado aqui" ¡No habia muerto!

Hoy, los simpatizantes y admiradores de la sierva de Dios, Maria Felicia de Jesus Sacramentado, "Chiquitunga", nos sentimos cerca de ella por su recuerdo, por la imitacion de sus virtudes, por la oracion, por el cariño a su figura , y por el deseo de su glorificacion en la Iglesia.

¡HA MUERTO UNA SANTA!

La primera noticia de su muerte, despues de sus hermanas de religion y su familia, fue para sus predilectos: Los sacerdotes! A primeras horas del 28 de abril, los sacerdotes de la diosecis estaban en reunion del Clero, cuando fue comunicada la muerte de Chiquitunga en esa reunion, y todos comentaron que recibieron algun favor de ella.


¡QUIEN NO LA CONOCIA!

Todos recordaban haber experimentado de un modo u otro la eficiencia apostolica y espiritual de aquella joven, que hacia cuatro años se habia retirado del campo de la accion apostolica, para inmolarse por los mismos sacerdotes.

¡HA MUERTO UNA SANTA!

Las hermanas la esperaban detras de la puerta del convento resignadamente llorosas. Ya habian experiementado todas, al despertar, "su cercania", y ahora una de las Madres que habia presenciado su muerte confirmo lo que todas suponian: "No se imaginan que muerte tan santa tuvo esta hermanita"

Enseguida se la puso en la capilla, a la vista. Tenia el rostro alegre como una sonrisa de santa, parecia feliz y que queria consolar a su familia. Se la adornó con flores de ambar y jazmines, su flor predilecta...

Las exequias fueron una proclamacion espontanea e inesparada, de su fama de santidad entre el pueblo de Dios. Inesperada, porque despues de 4 años de clausura rigurosa en el Carmelo, sin contacto alguno, personal o epistolar con la Accion Catolica, muerta para el mundo, no era de esperar la muchedumbre que concurrió a las honrras funebres con actitudes de veneracion a "una santa".

A todos asombro esa multitud y la manifestacion de sentimiento de veneracion que tuvo lugar. "Su velatorio fue una romeria, el convento estaba en la altura y desde ahi se veia la caravana de vehiculos y gente que iban llegando". "Sacerdotes, ex alumnas, parientes, amigos, miembros de la Accion Catolica y muchisimas personas mas. "

Las monjas, por turno y en forma permenente, cantaban y oraban, y asi, se mantuvo por 24 horas. Se cantaba y muchos sacerdotes celebraban misas por su eterno descanso. Habia gente en el patio, en la calle, y en la capilla.

Por las rejas pasaban rosarios, flores, misales, y otros objetos, para tocar su cuerpo y las retiraban para recuerdo o reliquia . Flotaba en el ambiente una conviccion:

¡HA MUERO UNA SANTA!

viernes, 9 de noviembre de 2007

Ofrecerlo Todo

María Felicia de Jesús Sacramentado (Chiquitunga)

Desde muy joven, M. Felicia sintió la llamada del Señor: quiere llegar a convertirse en Hostia, como el verbo encarnado.

"Renuevo ante Tí, Jesús Hostia, este deseo sincero e íntimo de inmolar mi Vida en aras de tu amor".

Trabajaba hasta el cansancio, y aún así, seguía trabajando.

"Jesús mío, sigo ofreciendo uno a uno, gota a gota, este cáliz por nuestro ideal, por nuestro apostolado, ¡por tu Gloria, Señor! ".

"...con toda el alma, con la generosidad más amplia, Tú ves cómo te los he ofrecido, ofreciéndote a cada instante todos los trabajos, luchas, angustias, cansancios de estos días".

Se acostumbró a repetir una breve jaculatoria:
"Yo te doy Gracias, mi Dios, y quisiera poder en todo y siempre decir: ¡Si, Padre!, conformando a Tu divina Voluntad mi pequeña voluntad".

De la Química aprendió a hacer una Fórmula que a modo del lema, T2OS:
“Todo Te Ofrezco, Señor”
Un auténtico caminito para las almas de estos tiempos: Ofrecerlo Todo.

A causa de un malestar físico intenso, dice:
"Cómo te agradezco, Señor, todo, íntegramente todo te ofrezco, Señor, por tu Gloria y Salvación de nuestra alma y, junto con la nuestra, la de miles de almas más".

Madres Carmelitas, Montevideo, Uruguay

martes, 16 de octubre de 2007


Sierva de Dios María Felicia de Jesús Sacramentado
Carmelita Descalza en Asunción del Paraguay
“Chiquitunga”

El 13 de Diciembre de 1997 se inició el proceso de canonización

Una Vida Apostólica

María Felicia pronto consagró su Vida al Ideal: el apostolado en la Acción Católica, trabajando Intensamente primero en Villarica, luego en Asunción. Citamos aquí algunos de sus pensamientos:

-"Es necesario de urgencia santificarnos para poder dar algo a los demás".

-"En todos los trabajos que estoy realizando trato de poner el sello de nuestro espíritu cristiano, porque quiero que todo se sature de cristo y donde quiera que sea pueda dejar un rayito de luz".

-Apóstol por esencia, un fuego volcánico abrasaba su corazón en ansias de "hacerse toda para todos" (1 Cor. 9, 22).

-"No sabría explicarle la ansiedad, el deseo intenso de trabajar exclusivamente, entregada en cuerpo y alma por la causa de Cristo, al apostolado; sed, verdaderamente sed, tengo de una inmolación más efectiva".

-Olvido total de sí misma, entrega plena a Dios y al prójimo... Su amor por los pobres, por los humildes, por los que sufren, fue excepcional. Hablando de "sus viejitas" de Villarrica escribe:

-"Nunca imaginé que sería tan Feliz llevando consuelo a quienes con su dolor hacen posible nuestra Vida... Recorriendo hogares, prodigando aunque sea tan sólo una sonrisa como fruto espontáneo de la gracia palpitante en nuestras almas, encendido nuestro pecho de Amor Divino. Ser apóstoles, Señor, qué hermoso sueño".

Julio Félix Barco


Madres Carmelitas
Montevideo, Uruguay