sábado, 8 de noviembre de 2008

Isabel de la Trinidad - Programa de 10 puntos para estar presente”… ante el Gran Presente

1. En primer lugar, repite Isabel una y otra vez, hay que querer. Tú eres un ser libre. Dios no se impone a la fuerza. Es preciso, pues, que­rer prestar «atención» al Gran Presente. «Pen­sar> en Él, «tomar conciencia», vivir «alerta en la fe». Nadie puede llegar a ser amigo tuyo, si no empiezas a interesarte por Él.

2. El trato con Dios requiere un mínimo de «fe». A Dios no pueden verlo nuestros ojos corporales ni tocarlo nuestras manos. Incluso después de resucitado, Jesús no se muestra físicamente. Basándonos en los evangelios y en los primeros testigos que supieron descubrir la personalidad absolu­tamente única de Jesús, nosotros, con la comunidad cristiana, creemos en Él, en su Espíritu, en su Padre. «Tu Padre, que está en lo escondido y que ve en lo escondi­do» (Mt 6,6). Dios se nos hace presente aquí y ahora en lo escondido. Él me ve, me es­cucha, me ama. Él no tiene que venir, ya es­tá aquí. Pero yo me pongo en camino, me acerco al que me espera. «La fe -repite Isabel- es el cara a cara en medio de las tinieblas». >

3. La oración es una relación de amor con el Dios «todo amor», dice Isabel. Cómo le gustan aquellas palabras del apóstol san Juan: «y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él. Dios es amor» (1 Jn 4,16). Pero el testimonio que más le gusta es el de san Pablo: «Vivo yo, pero no soy yo: es Cristo quien vive en mí. Y mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí» (Ga 2,20). Él es su «ami­go de todos los momentos». «Cree siempre en el Amor, pase lo que pase», le dice a Gui­ta: «Él te ama hoy como te amaba ayer y co­mo te amará mañana». «¿Llegaremos a entender algún día cómo nos ama el Se­ñor?», le pregunta a Andrés Chevignard.

4. ¿Dónde encontraremos a Dios? Él está en todas partes: «Te rodea con su amor», le ex­plica a Ivonne. Y a su mamá: «Mientras tu cuerpo descansa, piensa que Él es el des­canso de tu alma, y que, como a una niña le gusta estarse en los brazos de su ma­dre, así tú encontrarás también tu solaz en los brazos de ese Dios que te rodea por todas partes».
Isabel veía y amaba también a Dios en su pró­jimo y en la naturaleza: «Todo me habla de Él». Pero donde adora a Jesús con un ardor totalmente especial es en la Eucaristía: «Creo que nada expresa mejor el amor que hay en el Corazón de Dios que la Eucaristía». y después, en «el cielo de nuestra alma» ... A la Sra. de Sourdon, madre de Francisca, le dice: «Vivamos con Dios como con un ami­go. Avivemos nuestra fe para unimos a Él en todo lo que hagamos. Así se hacen los san­tos. Llevamos el cielo dentro de nosotros, pues el mismo Dios que sacia a los biena­venturados con la luz de la visión se entre­ga a nosotros por la fe y el misterio. iEs el mismo Dios! Creo que he encontrado mi cielo en la tierra, pues el cielo es Dios y Dios es mi alma. El día en que comprendí esto, todo se iluminó en mi interior. .. ». Ese «día», Isabel era todavía joven y se movía aún en medio del mundo. Y con ese cielo dentro del alma, tocaba el piano en Château Ches­nel y viajaba por toda Francia.


5. Y con ese Dios íntimamente presente tú puedes hablar. «Sí, cariño -escribe la feliz Isabel a Frambuesa- yo rezo por ti y te guar­do en mi alma cerquita de Dios... Tienes que construirte, igual que yo, una celdita dentro de tu alma. Piensa que Dios está allí, y entra en ella de tanto en tanto... A ti te gustaba mucho sentarte a mi lado y hacerme con­fidencias. Así hay que ir a Él. Si supieses lo bien que nos comprende...»

6. A medida que te vayas acostumbrado a hablar con el Amigo divino, ya no nece­sitarás utilizar un raudal de palabras, sino que lo que digas será más denso, más auténtico, una expresión de tu corazón profundo. Todo, incluso, puede decirse con una mirada atenta, con una sola pa­labra, con una sola frase de apoyo. En ese silencio podrás percibir lo que Dios quiere decirte. Por eso, Isabel insiste en que hay que apren­der a escuchar. «¿Y la meditación? -le pre­gunta a Guita-. Te aconsejo que simplifiques más eso de los libros, que leas un poco me­nos, verás cómo es mucho mejor. Coge el Crucifijo, mira, escucha». «Hagamos silen­cio para escuchar a Quien tantas cosas tie­ne que decimos».

7. En esa oración silenciosa y totalmente ín­tima, Dios acaba tomando el timón en sus manos. Y entonces experimentamos có­mo desde allá adentro, como si fuese des­de lo más hondo del alma, Dios atrae al alma, la hace descansar en Él, la inflama dul­cemente con el fuego de su Espíritu San­to. A veces dura tan sólo un momento, a veces más. Y sucede de manera inespera­da, a lo largo del día o durante el tiempo de­dicado expresamente a la oración. y entonces orar es simplemente abando­narse con atención amorosa en los bra­zos de ese Dios vivo que obra en el alma. Así lo ha experimentado con frecuencia Isabel. Ella se sentía «seducida», «invadi­da», «inundada». Siendo aún una joven de 18 años, anotaba ya en su Diario: «La ora­ción. Cómo me gusta la forma en que tra­ta este tema santa Teresa de Jesús cuando habla de la contemplación, ese grado de oración en el que Dios es quien lo hace todo y nosotros no hacemos nada, en el que Él une nuestra alma tan íntima­mente a sí que ya no somos nosotros los que vivimos, sino que Dios vive en noso­tros, etc. etc. Sí, allí he reconocido los mo­mentos sublimes de éxtasis a los que el Maestro se ha dignado elevarme con frecuencia a mí...».

8. Prestarle atención a Dios durante unos momentos, dirigirle una palabra de amor o de agradecimiento, ofrecerle el trabajo y las alegrías, pedirle ayuda en las dificul­tades y en las inquietudes: esto, según Isa­bel, no cuesta nada. y esta forma de oración puede vivirse en cualquier circunstancia. Y es una oración que está vinculada a la gracia de nuestro bautismo y de nuestra condición de hijos de Dios. Le dice Isabel a Guita: «No te turbes cuando estés muy ocupada, como aho­ra...: se puede orar al Señor mientras se trabaja, basta con pensar en Él. Y enton­ces todo resulta dulce y fácil, porque no tra­bajamos solas y Jesús está ahí>
A la Sra. de Sourdon le recuerda que aque­lla «mejor parte» de la que hablaba Jesús a Marta y María de Betania (Lc 1OA2)«Dios la ofrece a todos los bautizados. Y se la ofre­ce a usted, querida Señora, en medio de sus preocupaciones e inquietudes de madre». Al igual que la Virgen María en Nazaret, también nosotros podemos «divinizar» los quehaceres de cada día.
E Isabel invita a la estudiante Germana Ge­meaux, ferviente idealista, a que lo convier­ta todo en amor: «Por la mañana despertémonos en el Amor. Pasemos el día entregadas al Amor, es decir haciendo la vo­luntad de Dios, bajo su mirada, con Él, en Él y sólo por Él... Y después, cuando llegue la noche, tras un diálogo de amor que no se ha interrumpido en nuestro corazón, durmá­monos también en el Amor».


9. A Isabel le encantaría que adquiriésemos la costumbre de volver los ojos hacia el Se­ñor. Vete poco a poco. Pero con perseveran­cia. Procurando multiplicar gradualmente esos breves encuentros con el Señor. Sus consejos van desde «algunas veces al día», o «de vez en cuando», hasta «con frecuen­cia» y hasta la «unión continua». A su mamá la invita a pensar en Dios «durante cinco mi­nutos tres veces» al día, por la mañana, al mediodía y por la noche. «Piensa que es­tás con Él y trátalo como a alguien a quien se ama. Es muy sencillo: no hacen falta her­mosos pensamientos, basta con dejar ha­blar al corazón». Y la antigua turista le recuerda: «En el tren, no dejes de hacer ora­ción. Es un lugar sumamente apropiado pa­ra ello. Me acuerdo bien».

10. Esa costumbre será una fuente de ale­gría: no es poca cosa tener a Dios por ami­go... A la Sra. de Anglés, cuñada del canónigo y que anda enferma con frecuen­cia, sor Isabel le confiesa: «Voy a confiarle mi "secreto": piense en ese Dios que habita en usted y del cual es templo. Es san Pablo quien habla así, y podemos creerlo. Poco a poco el alma se acostumbra a vivir en su dulce compañía y comprende que lleva en su interior un pequeño cielo donde ha pues­to su morada el Dios del amor. Y entonces se crea una especie de atmósfera divina en la que ella respira».

Pero Isabel sabe que somos pobres ante Dios y no todo lo fieles que quisiéramos ser. Por eso, una ley sagrada es volver siempre a empezar. No nos quedemos en nuestras experiencias y en nuestros sentimientos ne­gativos. No pensemos con desaliento en el ayer. Volvamos a empezar hoy, sabiendo que Jesús es un amigo comprensivo y «ri­co en misericordia por el gran amor con que nos amó» (Ef 2,4: otro texto que le gusta­ba a Isabel).

Hasta un aguilucho como ella, en su ora­ción "Oh Dios mío, Trinidad a quien ado­ro", prevé que pasará por «todas las noches, todos los vacíos y toda mi inepti­tud». Pero en lo más hondo de nosotros el Espíritu de Dios «ora con gemidos inefa­bles», como dice san Pablo (Rm 8,26). Y por eso la música Isabel ofrece su alma para que el "Soplo del Espíritu" pase a través de la flauta de su oración, comenzando da capo sin cesar. En suma, con Isabel apren­demos a escuchar y a cantar, que es la más fructífera de todas las artes. Está en juego la Perla preciosa.


Presentacion Power Point realizada por el P. Rafael León, carmelita descalzo Alabanza

12 comentarios:

Angélica dijo...

Hoy día del abrazo en familia,
recibe desde mi familia
para ti y toda tu familia
un abrazo de amor y paz.
¡Feliz día a mi familia bloggera!
Bendiciones infinitas.

Alter ego (el otro yo) dijo...

Precisamente por eso necesitamos conocer los diez puntos como esperanza y como ejemplar de cada cristiano que somos.Mis saludos.

Paco Bailac dijo...

Te felicito por la devoción teresiana...... su voluntadmodificólavida conventual en España.

pacobailacoach.blogspot.com

luispdzp dijo...

Hola mi querida Tere:

Gracias por estos puntos que nos sirven de guie para ser mejores cristianos.

Dios te cuide.

María del Carmen dijo...

ES NECESRIO CONOCER LOS 10 PUNTOS Y ORAR COMO CRISTIANOS QUE SOMOS UNIDOS EN UNA GRAN FAMILÍA.

GRACIAS POR TAL POST, Y ESTAR SIEMPRE DIVULGANDO LA GENEROSIDAD DE DIOS Y DE LOS SANTOS.

GRACIAS!

ES EN ESTA OPORTUNIDAD QUE LES NVITOA PASAR POR MIS BLOGS DÓNDE HE PUBLICADO EL TEMA DEL MATE CRIOLLO EN DIFERENTES ÓPTICAS EM MIS BLOGS.

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LES SALUDO Y DEJO MI PAZ MARYCARMEN

Silvia Cristina dijo...

Hola Teresa..

Bellísimo lo que has publicado...

Que bien nos hace a todos...los 10 puntos presente..para estar ante el Gran Presente.

Tu fe debe ser simple.
Simple como la vela
que aleja la tiniebla
de un oscuro rincón,
simple como la espuma
de la obediente estela
que escribe sobre el agua
su lineal oración.

La fe mueve montañas....

Un abrazo con mucha fe...y buen fin de semana..Silvia

Dove dijo...

Me encanta, me llena de paz y me anima a seguir construyendo mi "celda" interior para poder acudir a ella y encontrarme con quien tanto me ama...
Gracias amiga.......

Hada Saltarina dijo...

Me he quedado en el punto cuarto porque debo ponerme a hacer algunas cosillas, pero me está gustando tanto, que quería que lo supieras.

Un abrazo

Hada Saltarina dijo...

Leído ya todo, decirte que me ha encantado. Gracias por publicar este texto tan instructivo y motivador.

Un abrazo

Paco Bailac dijo...

El AMOR a la familia debe ser la base del renacimiento del mundo de VALORES ESPIRITUALES.... amor, amor, amor.

pacobailacoach.blogsport.com

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

Muchas gracias por tu cariño Angelica.

Alter, si podemos llevarlos a la practica aunque sea en su minima ezprecion seriamos muy distintos.

Muchas gracias PAco por sus palabras y su visita.

Que el Señor nos de la gracia para intentarlo Luis.

Dios nos regala a diario un monton de cosas nuevas y simples para que lo sigamos, solo falta que queramos hacerlo. Gracias por pasar una vez mas Maria del Carmen.

Es cierto Silvia, la fe puede mover las montañas mas altas y dificiles de nuestro ser.

Hola Dove- Que hermoso lo de construir la celda interior- Es como ir armandola de a poquito y sin apuro, pero teniendo ese lugar.

Gracias Hada. Tus palabras animan a seguir adelante.

Si Paco, el amoe tiene que empezar en la casa que es adonde en realidad es mas dificil.

Un abrazo y bendiciones para cada uno.

Abraham dijo...

QUe bueno es DIos por Darnos a ISABEL de la Trinidad

Vi por ultima vez hace unas horas la pagina:
elisabeth-dijon.org
para escuchar la musica que tocaba isabel pero acabo de ver y no hay la pagina quisiera saber otro lugar donde haya esta tan buena musica
Gracias y Que DIOS les bendiga