sábado, 17 de mayo de 2008

La escucha que serena el corazón humano

¿Cómo aprender a escuchar a los otros? Primero es quererlo, pero dando por supuesto este deseo, se pueden dar algunos consejos sencillos:
1. Creer que el otro puede decirme algo que me interesa, y me interesa mucho. “Mi existencia sin ti está vacía; quédate conmigo, háblame sin palabras, háblame siendo sencillamente, tú”
2. Buscar al otro, darle tiempo y tiempo de calidad. Darle espacio en la agenda de mi corazón, y después transmitirle con serenidad este mensaje: “Tengo todo el tiempo del mundo para ti; no hay prisas, yo quiero estar contigo”. Quizás no hace falta que se lo diga: mi postura, el gesto de mi rostro; todo le da a entender que estoy feliz de tener tiempo para él.
3. Mirar al otro con gratitud sincera. Es una mirada que lo acoge como es, sin exigirle inicialmente nada, para que pueda entrar a formar parte de mi vida en este momento. Mirada que comprende, no juzga, y da a entender que “me digas lo que me digas, para mí es importante, porqué lo es para ti”.
4. Preguntar con interés sincero, llegando a sentir, por la respuesta, mucho más que una inicial curiosidad, sino verdadera preocupación. Preguntarle con afecto e inteligencia, viviendo interiormente su drama, su alegría, su ilusión o su pesar.
5. Dar confianza y ayudar a que el otro exprese sus sentimientos, sin vergüenza, con la certeza de no ser juzgado: expresar el miedo, la inseguridad, la secreta ilusión… ¡Cuántas veces esos sentimientos alimentan el alma como un globo de gas que llega a explotar en forma de agresión casi inconsciente!
6. Valorar al otro en su totalidad: su persona, sus respuestas, sus ideas fantásticas, su forma de ver la vida distinta a la mía, sus decisiones, sus gustos originales… Nunca llegará a ser mi enemigo, quien tanto valoro y admiro. La admiración nace de la mirada limpia que descubre lo bueno, lo bello, lo humano del otro y es capaz de… asombrarse.
7. Agradecer, agradecer; agradecer la oportunidad de escuchar, de enriquecerme con lo que se me dice. Y hacerlo de corazón. El agradecimiento se conquista desde la humildad. Sólo quien se conoce, es capaz de admirar al otro, y valorarlo en su justa medida.

Podríamos empezar por escuchar, desde este momento, a quienes comparten ya mi camino en la vida. Quizás mi marido, hombre de pocas palabras, o mi mujer que no deja de hablar, o a mi hijo adolescente que parece que odia al mundo entero… Un poco de escucha hoy, puede invitar al otro a hacer también él, una opción por la escucha.

Cuando se escucha al otro se da el primer paso para amarle; y cuando se ama a alguien ¡Que a gusto se le escucha!

Nieves García

4 comentarios:

Ignacio dijo...

Muy bueno. Qué importante es escuchar, saber escuchar. Me parece que uno de los problemas de la sociedad actual es ese que no nos paramos a escuchar al otro.

Alter ego (el otro yo) dijo...

Pero por desgracia a veces hacemos oídios sordos.Saludos hermanas

Oscár dijo...

muy bueno, ante todo gracias por orar por Cristina, se encuentra en franca mejoría actualmente, igual gracia spor la visita y les recomendaria sobre todo a las mujeres escuchar un godcast en travesia hacia la vida que habla sobre como percibimos los hombres...no es una excusa pero si queremos aprender a escuchar tmabien tenemos que aprender a comprender. Saludos!

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

Hola Ignacio, si es cierto a veces no nos escuchamos a nosotros mismos.

Alter Ego, Que distintas serian nuestras vidas si cambiaramos de actitud.

Oscar, me alegro mucho de que cristina este mejor, igual seguimos rezando por ella. Es cierto lo que decis todo viene junto. Escuchar, comprender, actuar etc.

Un abrazo grande y que Dios los bendiga.