sábado, 26 de enero de 2008

Familia, comunidad de amor - San Enrique de Ossó 27- 01

Que La influencia de la familia es mportantísima en la educación lo sabía Enrique por experiencia propia. Según sus palabras, él tuvo «buenos padres, piadosa madre, santos abuelos». Entre todos le ayudaron a crecer, le enseñaron a rezar, a vivir como hijo de Dios desde el día de su nacimiento.

Enrique es un niño sensible, emotivo que quiere a los que le rodean y se siente querido por ellos -su familia, el maestro, sus amigos- y que se asoma a la vida con confianza, sin recelos, porque su «clima» hasta ahora ha sido el del amor.

Su Madre

La madre de Dios es mi madre.

La madre de Enrique de Ossó, Micaela, es clave de lectura para comprender la fuerza afectiva de su vivencia mariana. Ella, además de haber sido la mejor catequista de Enrique, le hizo experimentar como nadie lo que significa un amor incondicional. No es difícil para Enrique decir: «Madre de misericordia, toda bondad, toda clemencia, vida, dulzura y esperanza nuestra... Abogada de pecadores» cuando tiene impresa la imagen de una madre tierna, solícita y cercana. Con el mismo derecho que un niño tira del cabello de su madre dirá a María: «Muestra que eres mi Madre». Es una apelación más que una súplica y remite a la escena de Jesús en el Calvario (Jn. 19, 26). Enrique muchas veces expresará con admiración y orgullo: «¡La Madre de Dios es mi Madre. Madre mía de mi alma. Madre mía de mi corazón! ¡Feliz de mí!»

Su Abuelo

Comunicaciones
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También por la línea familiar materna, Enrique aprendió formas de conectarse con María llenas de unción. Refiriéndose al rosario de la aurora, dirigido muchas veces por su abuelo, dirá: «Hay gran devoción en mi pueblo». Su maestro Freixa le enseñó a cantar rosarios. Y después será Enrique quien escriba: el rosario es «la oración más agradable a María», capaz de elevar el alma cuando se sintoniza con los misterios. Enrique sacerdote, cuidará esmeradamente las celebra-ciones populares: «Os mando las primicias de la Novena de la Purísima Concepción que he hecho en Vinebre, y que haremos con las hermanas y niñas y gente con toda solemnidad».

Su tio

Encuentros
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Siendo adolescente, va en peregrinación a un santuario mariano. «Mi tío prometió visitar a la Virgen del Pilar y ofrecer una Misa y confesar y comulgar allí, si me ponía bueno, y la Virgen me dio la salud y cumplimos la promesa con gran alegría, dando gracias a la Virgen». Esta experiencia marcará su vida. Enrique recomendará invocar a María en toda necesidad porque María es «Acueducto de las divinas gracias y las comunica de la fuente de todas ellas, Cristo Jesús». También será un gran promotor de las visitas y peregrinaciones para pedir a María, especialmente, la gracia de la conversión.

LA IGLESIA NOS ENSEÑA:

Comunidad de amor
No nos cansemos nunca de proclamar que la familia es comunidad de amor: el amor conyugal une a los esposos y es procreador de vida nueva; es reflejo del amor divina y amor comunicado; según las palabras de la gaudium et spes es participación actual en la alianza de amor entre Cristo y la Iglesia (núm. 48). A todos se nos concedió la gracia de nacer en tal comunidad de amor; nos será fácil, por tanto, defender sus valores.

Por ello, debemos estimular a los padres en su papel de educadores de los hijos; ellos son los primeros catequistas y los mejores. ¡Qué gran tarea tienen y qué reto! Enseñar a sus hijos a amar a Dios, a hacer de este amor una realidad de su vida. Y, por gracia de Dios, qué fácilmente aciertan algunas familias a cumplir la misión de ser primum seminarium (Optatam totius, 2); el germen de una vocación al sacerdocio se alimenta a través de la oración de la familia, el ejemplo de su fe y el apoyo de su amor

Iglesia domestica


-La familia cristiana es, pues, el primer lugar en el que se comienza a recibir el Evangelio y el estilo de vida de los discípulos de Jesús .
(cf EN 71; CT 68);

-La familia, al igual que la Iglesia, debe ser un espacio donde el evangelio es transmitido y desde donde éste se irradia.

-La familia debe formar a los hijos para la vida, de manera que cada uno cumpla en plenitud su cometido, de acuerdo con la vocación recibida de Dios.
Familiaris Consortio


Pensamientos de San Enrique de Osso:

Se ha apagado la llama de la fe, pero quedan algunas brasas ocultas bajo las cenizas. ¿ Quién renovará las brasas que se están apagando, y hará desprender de ellas chispas que incendien la tierra, llamas que lleguen al cielo?

Sólo con esa mirada tierna y humana hacia el mundo se puede encontrar al Dios de la humanidad; cuando en medio de todo lo que nos rodea nos ponemos a disposición absoluta de Dios, le escuchamos y nos sentimos interpelados. .....................

6 comentarios:

Alter ego (el otro yo) dijo...

Hola Hermanas.San Enrique después de haber ido muchas veces a la Iglesia, él mismo dice que "era muy aficionado a las cosas de Iglesia, a ayudar a Misa y, sobre todo, a ayudar en el coro".ç

Micaela, su madre, estaba en el asunto. Aún no hacia un mes que había muerto su padre. Jaime recogió la herencia y asumió el compromiso: - "Ven Enrique, vamos a casa. Serás sacerdote, yo te ayudaré". Ordenado sacerdote, celebró su primera Misa en Montserrat.

He leido su historia.

Oscár dijo...

Hemroso escrito, si me lo permiten me gustaría utilizar ese texto bien sea en la web el blog o la revista (lo mas seguro esta última)

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

Una vida muy hermosa y entregada especialmente a los jovenes y niños !Cuanta falta nos hace un San Enrique en estos días!

Un abrazo y bendiciones.

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

Oscar podes usar lo que quieras de este blog. Nada es nuestro, todo es para gloria de Dios.

Que Dios te bendiga y muchas gracias.

Ramón Antonio Pérez dijo...

¡Que bien!
También conozco en Caracas un hermano Carmelita seglar. Recientemente cumplió años de haber emitido sus votos. En un amigo que nació en Barlovento y le conozco una fuerza en su testimonio de vida que es impresionante.
Felicidaes por este maravilloso blog.
El Señor las llene de bendiciones.

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

Gracias Ramon por pasar por este blog.

Me has hecho recordar mis años vividos en Venezuela ya que al leer “Barlovento”
me acorde de una canción que cantaba y tocaba en el cuatro :
Barlovento, Barlovento,
tierra ardiente y del tambor, (bis)
tierra de las fulias y negras finas,
que llevan de fiesta
su cintura prieta
y al son de la curveta
y el taqui-taqui de la mina. (Bis)
ETC ¡ QUE HERMOSO RECUERDO ¡

Tu Blog esta muy bueno ¡Lo recomiendo!

Que Dios te bendiga.
Teresa