domingo, 7 de febrero de 2016

Cuaresma- El Carmelo y el  Año de la Misericordia

Este miércoles 10 de Febrero es miércoles de Ceniza. Estaremos seguro de ello cuando veamos a la gente con una cruz de ceniza colocada en la frente. Además estarán hablando sobre ayuno, abstinencia o cambio de comida como más pescado menos chocolate. Estos son signos visibles válidos. Lo más importante es que la cuaresma cada año, nos regala una oportunidad más de prepararnos, renovarnos y convertirnos en mejores personas a través de nuestros actos.

La cuaresma es el tiempo en el que los fieles se preparan para la pascua que es la conmemoración de la resurrección de Jesucristo. La Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se destina un tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Inicia un miércoles al que se le llama "Miércoles de Ceniza", dura 40 días y finaliza el domingo de Ramos, antes de la misa de la última cena de Jesús con sus apóstoles; luego se da paso a la Semana Santa.

Se compone por cinco domingos, más el Domingo de Ramos. Durante estos domingos las lecturas y el evangelio nos hablan sobre la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón.
La razón del porque dura 40 días está relacionado entre otras cosas con el retiro de Jesús por 40 días en el desierto, previo a su ministerio, el retiro de 40 días de Moisés al Monte Sinaí, así también tiene que ver con los 40 días que duró el diluvio además de los 40 años de la marcha del pueblo Judío por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

El elegir un miércoles como inicio de la cuaresma también tiene un porque. Durante los siglos VI-VII el ayuno como práctica cuaresmal cobró gran importancia, pero por otro lado nunca se ayunaba en domingo por ser el día del Señor, así que para respetar el domingo y a la vez tener los cuarenta días efectivos de ayuno, en el siglo VII se agregaron cuatro días más a la cuaresma antes del primer domingo, por lo que la Iglesia comenzó la Cuaresma un Miércoles.

Este día se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente de los fieles católicos. La ceniza (elaborada a partir de la quema de los ramos del Domingo de Ramos del año anterior) ya bendita, representa la destrucción de los errores del año anterior al ser éstos quemados, nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

Cómo vivir la cuaresma

Durante este tiempo de conversión, los fieles católicos están llamados a reforzar su fe mediante diversos actos de penitencia y reflexión. , y además procurar cambiar algo de nosotros mismos para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. Lo ideal es que tengamos en cuenta estas prácticas durante todo el año.

- Escuchar la Palabra de Dios.
- Orar.
- Compartir con el prójimo.
- Perdonar y buscar la reconciliación fraterna.

Dejémonos tocar por la invitación  que nos lanza este Año Santo, no sólo experimentando la misericordia de Dios por nosotros, sino también en el llegar a ser compasivos hacia todos, a “ser instrumentos del perdón, porque hemos sido los primeros en haberlo recibido de Dios” ( 14).

Además, todos los santos del Carmelo han recorrido este camino de la misericordia, comenzando por la Santisima Virgen, Nuestra Señora que canta en su Magnificat: "Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación!".  San Juan de la Cruz  (que celebraremos el 14 de diciembre) es citado en la bula de convocación del Jubileo de la Misericordia:  Después  de invitarnos a practicar generosamente las obras de misericordia corporales y espirituales, el Papa nos recuerda que es “en cada uno de estos “más pequeños” que está presente Cristo mismo… No olvidemos las palabras de san Juan de la Cruz: « A la tarde de la vida te examinarán en el amor » (15). Todos conocemos el Acto de ofrenda de Santa Teresa del Niño Jesús al Amor Misericordioso; Santa Mariam de Jesús Crucificado se preocupaba constantemente por todos sus hermanos  para quienes imploraba: "Enternece tu corazón, oh Dios, no nos trates según tu justicia, sino según tu misericordia, porque tú eres el único santo, el único justos" (Pensamientos). En cuanto a Santa Teresa de Jesús, ella nunca dejó de alabar y exclamar: "¡Oh, mi Dios y mi Misericordia!" (Cf Excl.1). Dejémonos convencer: “…miren lo que ha hecho conmigo, que primero me cansé de ofenderle, que Su Majestad dejó de perdonarme. Nunca se cansa de dar ni se pueden agotar sus misericordias; no nos cansemos nosotros de recibir” (V 19,15).

Así , podemos a lo largo de este año “incorporar este estribillo en nuestra oración de alabanza cotidiana: “Eterna es su misericordia”(7)


Los textos en cursivas han sido tomados de la  bula de convocación del Jubileo extraordinario de la Misericordia, «Misericordiae vultus».