miércoles, 28 de mayo de 2008

ISABEL DE LA TRINIDAD Un mensaje para hoy

“Sólo se es libre cuando se tiende hacia algo apasionadamente”

Mujer, contemplativa, apasionada por Dios. Isabel, como tantos otros santos, es testigo de la gran riqueza del hombre, de su interioridad habitada y de su profunda dignidad. En un mundo como el nuestro, paradójico y superficial, Isabel apuesta por una revalorización de nuestro ser, y de su núcleo más profundo, del que brotan las decisiones más libres y auténticamente humanas. El hombre de hoy vive de apariencias, y confundido entre un gran almacén de ofertas y de pretendidas libertades, que insensiblemente lo ahogan y esclavizan. El hombre no es feliz.

El hombre de hoy, sumido en la cultura del bienestar, no se halla plenamente satisfecho, pues siempre podrá desear más de lo que la simple comodidad o el consumismo puedan ofrecerle. El hombre, enredado en este océano de ofertas, pierde considerablemente su identidad más profunda. Y es aquí, precisamente, donde el testimonio de Isabel puede ofrecer una palabra de aliento: se puede vivir desde el silencio; y desde una sencilla mirada interior e incluso solitaria, podremos descubrir nuestra verdadera identidad, la cara más humana del hombre.

En esta soledad solidaria que nos muestra Isabel, la persona de hoy podrá percibir que el verdadero sentido de la existencia humana radica en la donación amorosa a su prójimo, o al Otro, desde su ser más genuino, único y auténtico.

Sor Isabel es profeta, y su mensaje es muy válido para el mundo de hoy. Ya lo fue en su tiempo, pero lo sigue siendo ahora, porque Dios está presente en las entrañas más profundas de nuestro ser, y porque Dios no ha muerto, sino que tiene Palabras para el hombre, como las tuvo ayer, y las tendrá hoy y siempre. Y, por esta razón, alabar a Dios con la propia vida es el mayor don que Él mismo nos pudo regalar. Desde la fe, el cielo puede vivirse ya en la tierra.

2 comentarios:

Laura de Nava dijo...

Mis amadas Teresitas, les hemos dejado un presente por nuestro blog. Además del amor, el cariño, el respeto y la comunión en la oración que mantenemos con ustedes. Un abrazo.

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

Gracias una vez mas Laura por tus mimos.